Porteo: todo lo que necesitas saber para practicarlo de forma correcta y segura

¿Podría portear a mi bebé? ¿Cómo lo hago? Esta es una de las preguntas que con más frecuencia suelen realizarse los padres que se plantean portear por primera vez. El pequeño tamaño, la fragilidad del recién
nacido y nuestra poca habilidad en su manejo, crean muchas dudas, temores e inseguridades en aquellos papás que quieren portear desde el nacimiento y que no saben cómo.

El porteo no es solo un medio de transportar al bebé, es una forma de crianza en la que llevamos a nuestros hijos con nosotros. Actualmente, el porteo se trata como un descubrimiento revolucionario, sin embargo, la mayoría de los mamíferos portean, un ejemplo son los canguros. También nuestros antepasados lo han hecho durante siglos a lo largo de la historia permitiéndoles atender las necesidades familiares (lavar, buscar alimentos, cocinar…).

Uno de los ejemplos más antiguos que se han encontrado es una pintura sobre estuco procedente de la tumba de Menna (1400 a.C.). En ella, se observa a una mujer trabajando mientras sostiene a su hijo sobre sus piernas ayudadas por unas bandas que parecían tejidas. El niño levanta un brazo y toca el pelo de su madre.

 

 

Entre las necesidades más importantes de los recién nacidos están las señales que reciben a través de la piel, el primer medio de comunicación con el mundo exterior. Esta cercanía tiene muchos beneficios, no solo para el bebé, también para la unidad familiar.

Beneficios para el bebé

  • El contacto físico es imprescindible para la formación de la personalidad y de las relaciones sociales.
  • Nuestro cuerpo ha sido el hogar de nuestro bebé durante 9 meses y es por ello por lo que reconoce el cuerpo de su madre como su hábitat, sintiéndose seguro.
  • Al sentirse seguro, el bebé está tranquilo. Sabe que su supervivencia está asegurada.
  • Al sentirse más tranquilo, también concilian mejor el sueño. Optimiza la autorregulación de su organismo: frecuencia cardíaca, respiratoria, temperatura, consumo de oxígeno, sueño, favorece la expulsión de gases y deposiciones mejorando su bienestar físico.
  • Su sistema inmunológico se hace más fuerte y mejoran la tolerancia al dolor por disminución del estrés.
    Mejora su sistema nervioso al recibir mayor cantidad de estímulos, lo que es llamado “estimulación temprana”. Estímulos visuales, auditivos, olfativos,…
  • Potencia el apego seguro porque los cuidadores aprenden a reconocer precozmente las señales del bebé de aceptación y rechazo y las atienden antes.
  • Protege el desarrollo de la espalda. Mejora el tono muscular y la curvatura fisiológica de la espalda. Protege el desarrollo de las caderas y previene la displasia.
  • En bebés prematuros, los cuidados canguro mejoran el desarrollo físico, emocional e intelectual.
  • Y por todo lo anterior, los bebés en brazos o porteados lloran menos.

Beneficios para la mamá

  • Favorece la lactancia materna por activación de las hormonas que favorecen la lactancia y porque en esta posición nos facilita dar el pecho a demanda.
  • Disminuye la probabilidad de sufrir depresión posparto: aunqueinfluyen muchos factores en su inicio, se cree que las mamás que dan lactancia materna y por tanto con mayores niveles de oxitocina y prolactina, tiene menor tendencia a sufrirla. También, favorece la autoestima.
  • Nos da movilidad y seguridad al mantener las manos libres. Mejora de la ergonomía o higiene postural: al llevarlo en portabebés, evitamos llevarlo en brazos y por tanto evitamos el ladear el cuerpo o forzar la
    postura.
  • Ayuda en las relaciones sociales. El contacto potencia el vínculo materno pero el porteo es una práctica que permite introducir otros cuidadores y figuras de apego como el padre.

En definitiva, portear a un bebé es beneficioso para el propio bebé y también para el adulto porteador, pero hay que hacerlo correctamente y para ello se elaboraron unas normas de porteo seguro.

Normas del porteo seguro

  • Colocar al bebé idealmente en vertical y mirando hacia el porteador. Piernas abiertas y flexionadas (postura de ranita) y con la espalda en forma de “C” (similar a la posición fetal).
  • La cadera del bebé debe de ir basculada hacia delante y su abdomen en contacto con el nuestro.
  • La altura es aquella en la que puedas besarle la frente con facilidad para los más pequeños. Para los mayores, el culete no debe de estar más bajo que tu ombligo.
  • El portabebés debe de ir bien tenso, dando apoyo a todos los puntos dela espalda.
  • La cabeza tiene que ir firme pero suavemente sujeta contra el cuerpo del adulto.
  • La barbilla tiene que ir separada de su pecho y la nariz debe estar despejada para evitar la asfixia. Debemos de estar muy pendientes de que boca y nariz no pegan contra el cuerpo y que la respiración del bebé debe de ser rítmica.
  • La cara del bebé siempre tiene que estar visible.
  • Es importante que el bebé vaya sentado y NO colgado.

Requisitos de un portabebés ergonómico

  • Respeta las normas del porteo seguro.
  • El bebé queda a la altura correcta.
  • El soporte de la espalda debe de ser adaptable.
  • Debe de adaptarse al crecimiento del bebé.
  • Cómodo y sencillo de usar.

Tipos de portabebés ergonómicos

Bandolera

Consiste en una tela larga de 2m x 70 cm aproximadamente con dos anillas en uno de sus extremos. El peso del bebé recae en el hombro y la espalda del porteador por lo que se recomienda usar de manera puntual o por poco tiempo. Es muy cómodo para dar el pecho. Colocar y sacar al bebé es muy sencillo.

Fular de tela

Es una tela larga en la que se realizan diferentes nudos para adaptarla a las necesidades del bebé. Puede llegar a resultar complicado al principio porque el anudado se realiza con el bebé en brazos. Por otro lado, no tiene límite de peso.

Fular elástico

Al ser elástico puede anudarse antes de colocar al bebé, lo que facilita su uso. El inconveniente es que no se debe usar en bebés de más de 1 año o más de 10 kg de peso.

Mei-tai

Su origen es asiático. Consiste en un cuerpo rectangular con 4 tiras anudándose en la cadera. La ventaja es que el peso queda bien repartido entre los hombros, cadera y espalda. Su uso no se aconseja en recién nacidos ya que solo debe de ser utilizado cuando el bebé se mantenga erguido y sentado por sí mismo.

Tonga

Son de mucha utilidad para aquellos peques que están comenzando a caminar pero que se cansan pronto y piden brazos. Este tipo de porteo, te permitirá cogerlos evitando cargar todo el peso en los brazos.

Mochila ergonómica

De cuerpo acolchado y con tiras ajustables. De fácil uso pero no se debería usar antes de que el bebé sea capaz de mantenerse erguido o sentado. Ideal si lo va a portear más de una persona.

El portabebés solo es adecuado si se adapta perfectamente al bebé como una segunda piel.

¿Cualquiera puede hacerse un portabebés con una tela bonita?

Pues sí. ¿Es esto seguro? Pues no. Los portabebés están fabricados con tejidos específicos, con una elasticidad determinada, en una dirección determinada, han pasado prueba de resistencia, se tiñen con tintes no tóxicos, etc. No es recomendable confiar en portabebés que no hayan sido confeccionados con telas específicas para el porteo de los niños.

¿Cuál es la mejor técnica de porteo?

Esa decisión la debes de tomar en función del tipo de porteo que quieras hacer y de los pros y contras que presenta cada uno de ellos. Deberás tener en cuenta principalmente:

  • Tiempo que vayas a estar usándolo (ocasional o habitual).
  • Edad del bebé.
  • La habilidad en hacer nudos o si prefieres un sistema de cierre más sencillo.
  • Climatología: son más ligeros los fulares o bandoleras.
  • Que solo lo vayas a utilizar tu o vaya a ser usado por varios porteadores, puesto que hay portabebés que se adaptan a diferentes complexiones y otros que no.

Muchos de vosotros os preguntaréis, ¿y si se acostumbran a los brazos?: según la Asociación Española de Pediatría, los bebés tienen necesidad continua de contacto, darle al bebé “muchos brazos” y satisfacer sus
necesidades optimiza su desarrollo físico, intelectual y emocional y lo convierteen un adulto más independiente y seguro.

Los bebés no se acostumbran a los brazos, ¡los necesitan!